AgriculturaCasos de éxito del uso de drones en el cultivo de la vid.

9 de abril de 20210
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En pocos años, los drones han superado su uso recreativo inicial para convertirse en una importante herramienta de trabajo, con aplicaciones en múltiples sectores, como el agrícola. Uno de los ejemplos de esta revolucionaria agricultura de precisión es el uso de drones en el cultivo de la vid. Permite controlar el estado de los viñedos y con fumigación de precisión que consigue que el propietario conozca sus fincas de una manera más precisa y en profundidad, optimice sus procesos y, por tanto, reduzca sus costes, aumente la producción e incremente la rentabilidad de su cultivo.

Casos de éxito de aplicación en el cultivo de la vid

Como hemos contado en artículos anteriores, el uso de drones está revolucionando el sector de la agricultura consiguiendo reportar múltiples beneficios al sector. 

Incorporar nuevas formas de hacer las cosas y/o nuevas tecnologías en ocasiones suele costar. Cambiar la cultura de la empresa suele ser uno de los mayores lastres para las empresas, pero también es importante resaltar que quien incorpora nuevos y mejores procesos cuenta con una ventaja competitiva extra. Y, aunque no sea muy conocido, el uso de drones en la agricultura está aportando importantes y novedosos resultados para sus usuarios.

En algunos países del mundo el uso de los drones para la agricultura se lleva desarrollando desde hace más de 40 años, como en el caso de China o Japón para el cultivo. En los años 80’s, en Japón, Yamaha diseñó una aeronave de control remoto para hacer más eficiente la fumigación y, al mismo tiempo, atraer a las generaciones más jóvenes hacia la agricultura. Tras años de desarrollo, hoy la compañía cuenta con 2.500 drones sobrevolando los campos de Japón. Y más de 7.000 agricultores nipones confían en esta tecnología para reducir costos y ser más eficientes en su trabajo.

En España, uno de los sectores agrícolas que más ha apostado por esta tecnología es la viticultura. En España hay cerca de 4.300 bodegas que suman casi un millón de hectáreas, lo que, según la Federación Española del Vino (FEV), convierte a nuestro país en el primer viñedo del mundo. 

Uno de los aspectos a mejorar en viticultura es la predicción de cosecha, necesaria para prevenir excesos de producción, muchas veces regulado por las Denominaciones de Origen o por ley, pero también por sus efectos sobre la calidad de la uva. Con el objetivo de producir cantidades de uva óptimas cada campaña, la predicción temprana de rendimiento permite ajustar la carga de racimos promoviendo la correcta maduración de la uva. Además, permite organizar las tareas de vendimia así como el requerimiento de espacio, maquinaria y personal en bodega (De La Fuente et al., 2015; extraído de interempresas.net).

Los drones como herramientas agrícolas facilitan por un lado la teledetección, pues sobrevuelan las plantaciones en busca de información concreta sobre las vides y así los viticultores pueden detectar las zonas problemáticas de forma temprana. Y por otro, la fumigación, pues los drones de aplicación  recorren los campos de cultivo en un corto periodo de tiempo mientras aplican productos fitosanitarios sobre la plantación. Al tratarse de un tratamiento preciso y localizado la contaminación disminuye y la productividad aumenta.

A continuación presentamos cuatro casos de conocidas bodegas españolas que emplean la tecnología de los drones en sus viñedos:

 

El caso de la Bodega Emilio Moro

Una de las pioneras en innovación vitivinícola en España es la Bodega Emilio Moro, localizada en Pesquera de Duero (Valladolid) Su labor ha sido reconocida por la Asociación Española de Usuarios de Telecomunicaciones de la Sociedad de la Información (Autelsi) con el premio a la Innovación Tecnológica a la Mejora de la Productividad. 

En su apuesta por la viticultura de precisión, comenzaron geolocalizando parcelas para poder hacer abonados a la carta. “Una revolución que jamás nos hubiésemos imaginado años atrás”, confesaba José Moro, presidente de la bodega y nieto de su fundador. Y continuaba «(…) eso sólo fue el principio de una apuesta por unir la tecnología a la intuición. Por ello, continuamos creciendo con cuadernos de campo digitales, drones y el proyecto Sensing4Farming en colaboración con Vodafone”. Una iniciativa por la que los viñedos serán gestionados a través de una red de sensores, la aplicación de inteligencia artificial, big data y tecnología satelital, con el fin de maximizar el rendimiento y minimizar el impacto ambiental de la producción de vino.

El análisis de las imágenes aportadas por estas pequeñas aeronaves nos ha permitido realizar una interpretación agronómica de los datos y un diagnóstico pormenorizado del estado nutricional de cada planta (el índice de estrés hídrico, la necesidad de abono o de poda de cada sector, etc.) consiguiendo una mejora sensible en la calidad de nuestros vinos y una mayor rentabilidad. 

Gracias a esta información, que se recibe en una ‘app’ que puede descargarse y consultarse en cualquier dispositivo móvil, en Emilio Moro podemos adoptar medidas concretas para alcanzar los valores de calidad exigidos.

Según explica Vicente Abete, responsable de Viticultura, «la información que recaban los drones nos permite saber dónde están aquellas cepas que nos dan una calidad inferior, para poder actuar sobre ellas y mejorar la calidad de la uva. Esa información se la transmitimos a la persona que va a ir a trabajar a la viña, quien aplicará los tratamientos adecuados al estado nutricional de la planta. La producción se ve mejorada cualitativa y cuantitativamente de una manera clara».

 

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El caso de la Bodega Lahoz

El uso de drones en el viñedo le ha permitido a Bodegas Lahoz mejorar la productividad en un 12%.

Bodegas Lahoz, empresa vitivinícola de Socuéllamos (Ciudad Real), ha logrado con el uso de drones mejorar notablemente sus perspectivas de producción. En concreto un ahorro medio en riego del 11%, una disminución de abonos del 7%, una estimación de la producción durante la maduración del 97% y en envero del 94%, ratios que mejoran en un 12% los cálculos previos de su productividad anterior.

Esta mejoría se ha conseguido tras aplicar las recomendaciones del informe presentado a la bodega después del análisis realizado por los drones al sobrevolar la parcela.

En una primera fase se digitalizó un 10% del total de su explotación total de 500 hectáreas de viñedo. La parcela escogida por parte de Bodegas Lahoz fue la que presentaba más problemas en cuanto a diferencias de riego, producción, maduración y plagas.

Durante la realización del proyecto, se realizaron tres vuelos de drones que se han llevado a cabo en distintos momentos cruciales del cultivo como el cuajado, el envero y la maduración.

Los informes correctivos se han ido entregando con una semana de posterioridad tras cada vuelo para que Bodegas Lahoz fuera aplicando conforme a la estacionalidad las recomendaciones establecidas.

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El caso de la Bodega Martín Códax

Hace varios años que Martín Códax comenzó a trabajar con tecnología aérea. Primero apostó por las imágenes que se tomaban desde una avioneta, pero enseguida se dieron cuenta de las posibilidades de los drones. Estos ofrecían una fotografía que mostraba las diferencias de vigor que existían entre viñedos de una misma parcela. La bodega puso entonces en marcha un proyecto de investigación para ver cómo podía influir en ese vigor y, también, qué tipos de vino se elaboraban con esos diferentes tipos de uva, contó el director técnico de Bodegas Martín Códax, Miguel Tubío, que está convencido que el sistema de drones está facilitando la vendimia a la bodega, pero que puede tener muchas más aplicaciones.

Actualmente, la bodega Martín Códax utiliza los drones con tres fines diferentes. El primero de ellos le permite hacer una gestión diferencial del viñedo. Esto significa que gracias a las imágenes de los drones saben qué viñedo tiene más vigor y cuál menos y, con esa información, diseñan el plan de fertilización o la gestión del riego. Puede servir incluso para reducir el uso de fitosanitarios. «Nos ayudará a que la gestión sea más sostenible y creemos que podemos reducir los tratamientos en un 20 o 30%.», añadió Tubío. 

La segunda posibilidad que le ofrecen los drones se refiere a la clasificación de la vendimia. Gracias a la foto, saben qué tipo de uva tienen en cada una de las parcelas y, de esta forma, ordenan la recogida en función del tipo de vino que van a elaborar. Este sistema ya está implantado en la bodega desde hace algunos años y con él trabajan también los viticultores. La tercera aplicación de los drones es que estos podrán utilizarse también a la hora de diseñar nuevas plantaciones, para instalar, por ejemplo, diferentes sistemas de riego en función de las necesidades que va a tener el viñedo.

 

Los drones en la agricultura del vino y el caso de bodegas familiares Matarromera

En Bodegas Familiares Matarromera llevan combinando tradición e innovación desde 2005. En ese año crearon un área específica de I+D+i para desarrollar proyectos de investigación. Estas iniciativas le han otorgado reconocimientos como el Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora.

Esta compañía lleva a la agricultura del vino y a su gestión todo tipo de herramientas tecnológicas, desde drones para inspeccionar el estado de la materia prima a una VPN (red virtual privada) para recopilar todos los datos de los sensores o un CRM (herramienta de gestión de clientes) para anticiparse a lo que piden los clientes. 

Matarromera dedica a proyectos de I+D el 15% de facturación. De hecho, los responsables de sus laboratorios publican sus avances relacionados con el mundo vitivinícola en revistas científicas y participa en seminarios, colaborando con 17 universidades y 15 centros tecnológicos.

Los objetivos de tal iniciativa eran: obtener “los índices de vegetación calculados por la cantidad, calidad y desarrollo de la vegetación. Junto con el índice de área foliar o la simulación del dosel vegetal que marca presencia de clorofila” (Alberto Guadarrama, director de I+D+i de Matarromera)

 

Así pues, ¿por qué utilizar la tecnología de los drones en el cultivo de la vid? 

Todas las aplicaciones de los drones en la agricultura del vino  tienen como fin recabar y analizar la mayor información posible, por lo que les permite solucionar problemas con facilidad, incluso anticiparse a ellos y tomar así las mejores decisiones.

Esta nueva herramienta es capaz de detectar y paliar con rapidez toda posible deficiencia de riego o desarrollo de la planta. También utiliza estos datos para conocer cuál es la necesidad de abonos y fitosanitarios, para saber sobre la existencia de plagas o los posibles daños que ha podido sufrir la vid.

Todas estas iniciativas están llevando a las bodegas a un cambio en los modos de trabajo y de tratamiento de la vid. Entre sus objetivos está obtener productos innovadores, competitivos y de calidad. Y demostrar que la combinación de vino y tecnología, al igual que la de tradición e innovación, sólo puede ofrecer buenos resultados.

Nuestro equipo de pilotos profesionales pueden realizar cualquier servicio en todo tipo de cultivos. Desde el olivo intensivo, el maíz, lúpulo, cereales, vid, patata, entre otros muchos. Cumplimos con la normativa de tratamientos aéreos con drones marcada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Te invitamos a que si quieres saber más te pongas en contacto con nosotros.

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